Santo Domingo. – La Academia de Ciencias de la República Dominicana incorporó al escritor, poeta y ensayista Basilio Belliard como miembro de número, durante una solemne ceremonia en la que pronunció el discurso de ingreso titulado “El ritmo como signo del lenguaje poético”, una reflexión sobre la relación entre palabra, tiempo, espacio, silencio y creación literaria.
El acto, celebrado el martes 18 de agosto de 2026, en la
sede de la Academia de Ciencias, congregó a destacadas personalidades del
ámbito intelectual y académico, entre ellas el doctor Leonel Fernández, expresidente de la República y presidente de la
Fundación Global Democracia y Desarrollo (Funglode), así como familiares
de Belliard, compañeros de labores de Funglode, escritores, amigos, invitados
especiales y público interesado en la literatura y el pensamiento.
Durante su discurso,
Belliard sostuvo que “el ritmo en el
poema representa la musicalidad: el elemento que organiza —u ordena— el sentido
del texto poético”, al explicar que este constituye un componente
esencial de la estructura y expresividad de la obra literaria.
El nuevo académico
también planteó una estrecha conexión entre ritmo, vida y temporalidad. “El ritmo es tiempo encarnado y el tiempo es
ritmo verbal”, afirmó, al desarrollar una reflexión en la que vinculó la
creación poética con el movimiento de la naturaleza, el pensamiento y la
experiencia humana.
En la parte final de
su intervención, Belliard resumió su planteamiento al señalar que “el ritmo es así el orden que le confiere
sentido al poema, a la prosa y a la frase”, destacando la interacción
entre palabra, silencio, tiempo y espacio como elementos fundamentales del
lenguaje poético.
La ceremonia
representó, además, un reconocimiento a la trayectoria intelectual de Belliard
y a su aporte a las letras dominicanas. En sus palabras de ingreso, expresó su
gratitud por la distinción y asumió la incorporación a la Academia como un
compromiso de “responsabilidad ética”.
La maestría de
ceremonias estuvo a cargo de Yannerys
Martínez, en una jornada que reafirmó el valor de la literatura, el
pensamiento y la palabra como instrumentos para interpretar la realidad y
preservar la memoria cultural. Una
noche en la que Basilio Belliard no solo ingresó a la Academia: convirtió el
ritmo de la palabra en una celebración del pensamiento y de la poesía
dominicana.
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